¿Ascensor o gradas eléctricas? Ahorra energía en tu ambiente

Existen formas de ahorrar energía eléctrica sin tomar un ascensor o unas escaleras mecánicas. ¿Por qué es importante hacer conciencia?

Tanto las gradas eléctricas como los ascensores se han convertido en algo cotidiano en nuestra vida diaria, a pesar de que signifiquen un gasto constante de energía para el ambiente donde están instalados.

Con esta inquietud, se puede responder la pregunta: ¿qué medio es más sostenible, las escaleras mecánicas o el ascensor?

El ascensor sirve para transportar a un grupo de personas de forma rápida y directa entre los pisos de un edificio. Las escaleras mecánicas se utilizan para llevar grandes cantidades de gente de una forma ordenada y más sencilla.

Pero según expertos de Elevatec, en ambos se da un gran derroche de energía a la hora de operar. Los ascensores están operativos las 24 horas del día. Las escaleras, aunque en muchos lugares sólo comienzan a funcionar cuando detectan presencia, la mayoría de ellas funciona aunque no estén detenidas.

Está comprobado que los elevadores y las escaleras mecánicas consumen entre un 2 y un 10% de la energía total de los edificios.

En la era de la eficiencia energética, algunas compañías comienzan a ofrecer ascensores que incorporan nuevas funcionalidades para ahorrar hasta un 50% de energía, mientras que en las escaleras mecánicas, se están empezando a ver las que se detienen cuando no hay nadie o bien tienen una velocidad intermitente.

Ahorro energético

En todo caso, el ciudadano ya puede contribuir al ahorro energético. Porque no es lo mismo subir a mucha gente que bajarla.

En el caso del ascensor, que tiene un contrapeso, cuando bajan más de tres personas, el motor no gasta energía, sino que se convierte en un generador.

Con las escaleras, sucede algo parecido, aunque sin contrapeso. Por este motivo, una forma de ahorro energético sería subir por las escaleras convencionales y bajar por las mecánicas o el ascensor, con el fin de ayudar al motor. 

La decisión la tiene ahora el propio pasajero.

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